Donna Summer falleció este jueves pasado en Florida a los 63 años. La cantante libraba en secreto su batalla contra el cáncer de pulmón y se afanaba por concluir la grabación de un último disco antes de morir.
A finales de los 60, se enamoró de la voz de Janis Joplin y se enroló en una banda psicodélica con el objetivo de alejarse de sus padres y mudarse a Nueva York. La banda se desintegró enseguida. Pero Manhattan fue un trampolín para la cantante, que compitió por el papel de Sheila en el musical “Hair”. Lo interpretó luego en una gira europea que la llevó después a instalarse en Múnich, donde aprendió a hablar alemán con fluidez e interpretó papeles cada vez más importantes en musicales y operetas.
El despegue de Summer como estrella se debió a la atrevida canción “Love To Love You Baby”. Moroder y Bellotte tenían reservada esta melodía para otra intérprete, pero fue Donna quien propuso el título y la letra, y les convenció para que grabasen con ella una demo (maqueta). Finalmente, su versión fue considerada tan buena que fue la publicada. En ella Summer incluyó atrevidos jadeos y gemidos propios de un orgasmo y se cuenta que para grabarlos pidió un ambiente íntimo: apagar las luces del estudio. Esto hizo pensar que las sensaciones sugeridas en la canción eran reales; reseñas de la revista Time y de otros medios llegaron a cuantificar que la canción sumaba 22 orgasmos.
“Love To Love You Baby” se lanzó inicialmente en Europa, pero varias emisoras la rechazaron por su erotismo y tuvo un éxito modesto. Por suerte, una copia llegó a Estados Unidos y cayó en manos de Neil Bogart, presidente de la firma Casablanca Records. Bogart, conocido por sus lujosas fiestas, puso a prueba la canción haciéndola sonar en una de sus celebraciones; la reacción de los invitados fue tan entusiasta, que reclamaron que sonase una y otra vez. El directivo se puso en contacto con Moroder y Summer, anunciándoles que lanzaría la canción pero que necesitaba una versión extensa para el baile en discotecas. Recibió una versión de 17 minutos de duración, que no cabía en un disco de vinilo de tamaño single y que tuvo que editarse en otro de 12 pulgadas: el maxi-single, formato del que Donna Summer resultó ser pionera.
En 1978 Gene Simmons quería que su álbum en solitario fuese el mayor espectáculo del mundo, con coros y montones de estrellas invitadas. Para la grabación del álbum alquilo un estudio de grabación en Oxford, Inglaterra. Cuando quería que otra estrella apareciese en su disco, la llevaba en avión y la trataba como a la realeza.
Donna Summer le hizo el favor a Gene Simmons de cantar con el en el tema “Burning Up with Fever”. Ella arrancó y elevo el tema con su voz. Se llevaban bien. En esa época se había convertido en el siguiente acontecimiento de la compañía discográfica Casablanca. Kiss fue el primer artista en firmar con Casablanca, y Donna era la joven promesa del sello.



