De un plumazo. Así eliminó Billy Corgan cualquier estigma de egolatría al inicio del concierto que los Smashing Pumpkins ofrecieron en Madrid, apenas cinco meses después de su última actuación en la capital. La sala Arena recibió con los brazos en alto las primeras notas de ‘Black Diamond’. Y lo singular no es que la banda abriera con una canción de KISS sino que, como ocurre en el hit de los neoyorquinos, fuera el pipiolo Mike Byrne -el batería de 22 años con el que Corgan sustituyó a Jimmy Chamberlin- el que se dedicara a ejercer de vocalista, mientras Jeff Schroeder hacía las veces de ‘guitar hero’. Corgan, en un segundo plano, sonreía. Se lo estaba pasando bien, y con él, los cientos de fans que habían llenado la sala.
Otra sorpresa de la noche llegaría después, con una versión de ‘Space Oddity’, la pieza que lanzó a Bowie al estrellato. Hace falta valor para echarse un tema del duque blanco a la espalda pero los de Chicago iban directos al final. ‘X.Y.U.’ fue su carta de despedida. Sus fans casi no resistieron el envite. Sonriente, Billy se adelantó y estrecho manos, lo que provocó que el público se agolpara en las primeras filas. Al ver la reacción -y también como marcaba el guión del repertorio-, se montaron una ultima versión de ‘Black Diamond’ de KISS. El circulo, una hora y cincuenta minutos después, se cerraba. Así, sí.
Repitieron con el tema en Lisboa, Portugal.- The Smashing Pumpkins embriagaron con su sonido al Rock in Rio, que ayer vivió su segunda jornada, una de las más esperadas, pues estuvo consagrada con géneros como rock alternativo, rap, nu metal y punk.
En una actuación hipnótica, que fue también una sinfonía de luces blancas, azules, amarillas y moradas, The Smashing presumieron tocando el ‘Black Diamond’, de Kiss, del cual puedes escuchar aquí el audio en el enlace de youtube.



