ACE FREHLEY Y TODA LA VERDAD SOBRE SU ACCIDENTE DE TRAFICO EN 1983.

Publicado el: 19/04/2012

Los Hechos

El sábado 21 de Mayo de 1983, sobre las 15:30 h. Paul David Frehley, más conocido como Ace Frehley, iba conduciendo su DeLorean de 1981 por White Plains, Nueva York, en compañía de su amigo Buddy. Frehley, que conducía bajo la influencia del alcohol y las drogas, tuvo un pequeño accidente con otro vehículo en el cruce de las calles Bank y Main. Según parece fue un impacto mínimo pero el conductor del otro vehículo se bajó de su coche para comprobar los daños. En ese instante el sargento de policía Tom Watson que se encontraba de patrulla rutinaria por esa zona presenció los hechos y se acercó a ambos conductores que estaban discutiendo. El oficial les pidió a ambos que aparcaran sus vehículos en la acera del lado derecho, y en ese momento, Frehley sin su amigo, arrancó dándose a la fuga. El sargento comenzó a perseguir a Frehley por el Bronx River Parkway en dirección sur. El policía le siguió durante unos cuantos kilómetros, pero luego Ace aceleró y se metió en los carriles dirección norte para escapar de él, en sentido contrario a la circulación. El oficial de policía abandonó la persecución cuando Frehley alcanzó los160 Km/h. pues ya le había tomado la matrícula e incluso se había fijado en su cara. El sargento Watson continuó por la autopista a velocidad normal hasta que se encontró otro accidente kilómetro y medio más adelante. En ese instante vio el coche de Frehley que volvía en dirección norte a toda velocidad. El oficial de policía bloqueó en ese momento los carriles dirección norte cruzando el coche patrulla pero entonces Frehley lo esquivó, se metió en los carriles que dirección sur y continuó con la huida pero en dirección norte, es decir, de nuevo en sentido contrario a la circulación.

Tras perder de vista el coche de Frehley, el oficial Watson comunicó por radio a otras unidades policiales la dirección que llevaba el vehículo de Frehley. Varios coches patrulla, según parece, se unieron a la caza del DeLorean, al más puro estilo película Hollywoodiense.

Durante esta loca persecución por el Bronx River Parkway, Ace golpeó a cuatro vehículos y echó a otros tantos fuera de la carretera. Solo hubo un herido leve, Joseph McDermot, de 69 años de edad y residente de Hartsdale, Westchester County, Nueva York.

Finalmente, Frehley consiguió escapar de la persecución policial y salir milagrosamente ileso. Pero veinte minutos más tarde, un conductor que había visto a Frehley dejar un coche destartalado en la avenida Ferris, llamó a la policía, y esta se presentó en el lugar donde estaba aparcado el DeLorean destrozado. Frehley, que había entrado en una floristería, fue arrestado cuando salió por varios agentes de policía que estaban esperándole a punta de pistola.

Ace Frehley, que ese momento acababa de cumplir 32 años y vivía en su mansión de Wilton, Connecticut, fue detenido y encarcelado, acusado de los delitos de conducción bajo los efectos del alcohol, conducción temeraria y huir de la escena de un accidente, aunque después fue puesto en libertad bajo fianza de 500 $. Según el sargento Martin Egan, en el momento de su detención, Frehley llevaba encima 6.000 $ en efectivo y empezó a hablarles a los agentes de policía sobre su relación con la banda.

El lunes siguiente, 23 de Mayo, Frehley tuvo que comparecer en el juzgado de White Plains, que irónicamente está solo a dos manzanas de donde tuvo el primer accidente en las calles Bank y Main.

Ese día la historia salió en los periódicos de todo el país: New York Post, The Montreal Gazette, Los Angeles Times, Lakeland Ledger, Pitssburgh Post-Gazette, The Hour, The Miami News, Westchester Gannet y el Tri-City Herald fueron solo algunos de los periódicos nacionales e internacionales que se hicieron eco del suceso.

La vista judicial se fijó para el 13 de Julio, pero se aplazó a petición de su abogado, Lawrence Maffei, hasta el 17 de Agosto, ya que según este, Frehley se quemó la pierna durante el fin de semana anterior mientras hacía una barbacoa y no pudo comparecer ante la audiencia.

Versión de Ace Frehley

(Extraída de su autobiografía “No Regrets”, 2011)

Comenzó un viernes por la tarde, alrededor de las cinco, con una llamada a Buddy, un amigo íntimo y compañero de bebida que tenía una exitosa joyería en Manhattan.

            “Estaré ahí en un minuto”, dije.

            “¿Traes el DeLorean? Todavía no he subido en él”.

            “Claro, por qué no”.

            Nos vimos en casa de Buddy, en la calle Diecinueve conla Sextaavenida, y luego nos dirigimos a un pequeño bar llamado Harvey’s a unas cuantas manzanas de distancia. No estoy seguro de cuánto tiempo nos quedamos allí, pero sé que para cuando salimos, yo ya iba demasiado colocado para ponerme al volante de cualquier automóvil, cuando menos de un DeLorean, pero yo era inconsciente de ello, y también Buddy. Pensarás que había aprendido la lección después de casi matarme y matar a Anton cuando destrocé mi Porsche, pero realmente nunca surtía efecto. Aunque había avanzado con mi carrera profesional, mi conducta temeraria continuaba igual.

            De camino a Westchester, atravesamos Manhattan, conduciendo salvajemente. Un coche de policía nos vio y empezó a perseguirnos, pero afortunadamente lo esquivamos cogiendo calles secundarias y saltándonos unos cuantos semáforos en rojo. De algún modo volvimos a la casa de Buddy sin tener ningún accidente ni ser arrestados. Cuando dimos cuenta de su porro, rápidamente perdí el conocimiento en el sofá. A la mañana siguiente nos levantamos y empezamos a beber cerveza para desayunar, y todo el proceso comenzó de nuevo. Después esa tarde acabamos en White Plains en un bar llamado Cheers, cuyo propietario era el primo de Buddy. Era el día de las carreras de caballos Preakness, y todo el mundo se estaba divirtiendo, pero nosotros empezamos a divertirnos demasiado, nos dimos cuenta que era mejor irnos para evitar una confrontación – o peor. Para cuando salimos del aparcamiento, ya me había estampado contra dos coches. Al llegar a una intersección en Post Road, le di por detrás a un tercer coche muy suavemente. Por desgracia, al mismo tiempo pasaba un coche de policía en dirección contraria y presenció el golpecito amoroso. El impacto fue tan leve que me imaginé que no había daños en ningún coche, pero el otro conductor se bajó de su mierda de doscientos dólares con aspecto de cabreado.

            Yo también me bajé del coche, pero no pude ver ningún daño. En ese momento el oficial de policía se acercó y me pidió el permiso de conducir y la documentación. Como había estado conduciendo con el permiso retirado por DWI (conducción bajo los efectos del alcohol), y sabía que me iban a arrestar, me metí en el coche y fingí que lo sacaba de la guantera. Mi instinto de supervivencia se activó, y tomé una decisión.

            “Buddy, sal del coche”.

            “¿Eh? ¿De qué estás hablando?”, dijo.

            “¡Sal del jodido coche!”.

            “Ace, tío… no hagas nada estúpido”.

            Me reí. “No te preocupes. ¡Sal de aquí!”.

            En cuanto Buddy se bajó, cerré la puerta de ala de gaviota y pisé a fondo, dejando una  huella de goma quemada detrás.

            He hecho muchas cosas locas en mi vida, pero esta fue para el libro de los records. Durante la siguiente hora jugué al juego Grand Theft Auto pero en la vida real, llevando un coche de policía  detrás a toda velocidad persiguiéndome por el condado de Westchester. Me salté semáforos en rojo, iba golpeando a otros coches y por los terraplenes, evitando por los pelos una gran catástrofe. Aunque me perseguían media docena de coches de policía, solo un poli tuvo las pelotas para ponerse a mi lado. Iba conduciendo a unos ciento cuarenta kilómetros por hora en sentido contrario al tráfico por el Bronx River Parkway. Simplemente sacó un dedo señalando al arcén de la autopista – el símbolo universal de “Hazte a un lado, gilipollas”.

            El oficial no podía seguirme con su Chevy Nova camuflado. Mientras metía quinta velocidad, cortésmente sonreí y me despedí con la mano, bye-bye…y le dejé entre el polvo.

            Después de perder a los polis paré en una delicatesen para hacer una llamada telefónica. Salía vapor y humo por debajo del capó y de las ruedas, y el coche parecía como si hubiera atravesado una zona de guerra. Inspeccioné los daños y me reí yo solo.

            ¡Oye, hice como en “Los Caraduras” y me escapé!

            En mi demencia, me imaginé que entraría en la tienda, llamaría a uno de mis amigos, y vendría a recogerme. Denunciaría que me habían robado el coche y dejaría que los polis pasaran los próximos días persiguiendo a los ladrones fantasmas que se llevaron mi DeLorean para dar un paseo. Lo que no me di cuenta era que el dueño de la delicatesen había llamado a los polis después de observarme y el estado de mi coche fuera.

            Llamé a mi amigo, Crazy Joe. “Sí, recógeme en unos minutos. Voy a denunciar que me han robado el coche”.

            De lo que no me percaté fue que la calle se estaba llenando de coches de policía. Cuando salí  de la tienda, me encontré con una docena o más de polis con las pistolas apuntándome a la cabeza. Me recordó una escena de The Blues Brothers.

            “¡Arriba las manos!”, gritó uno de los oficiales. “¡No se mueva!”.

            Me quedé helado, mientras me esposaban las manos a la espalda. Me preguntaba cómo iba a explicar los más de seis mil que llevaba en los bolsillos en ese momento. Quiero decir, quien lleva tanto dinero en efectivo, aparte de alguien que esté buscando comprar droga, que era por supuesto lo que yo tenía en mente.

            Afortunadamente, no lo había hecho. Seis de los grandes podían comprar mucha coca en aquellos tiempos, me imagino los cargos a los que me habría enfrentado si me las hubiera arreglado para pillar coca antes de que los polis me cazaran. Como era lógico, me imputaron cargos por conducción temeraria y bajo los efectos del alcohol. Aunque tuve suerte. Un par de polis sabían quién era yo e inmediatamente empezaron una conversación. Cuando llegamos a la comisaría en White Plains algunos de los oficiales más jóvenes me trataron como a un famoso. Posé para fotos y firmé autógrafos. Luego me tomaron la foto policial. En la foto llevo una camiseta con un dibujo de Andy Warhol serigrafiado de Marilyn Monroe en el frontal. Los ojos de Marilyn estaban hechos de plástico transparente con pupilas que se movían y a todo el mundo le llamó la atención. La mayoría de los oficiales y detectives fueron amables, pero a un poli no le hizo ni pizca de gracia. Era un sargento negro, nuevo en el puesto, y rápidamente se puso nervioso por el tratamiento especial que yo estaba aparentemente recibiendo de los otros polis.

            “¡Meted a este tipo en una celda!”, gritó el sargento. “No me importa en qué grupo esté”.

            La sala se quedó en silencio durante un instante. Intenté romper la tensión con la siguiente frase:

            “¡Hola! ¡Estoy en los Temptations!”.

            Todo el mundo se partió de la risa. Bueno, todo el mundo excepto el sargento, que me miró fijamente con desdén, del mismo modo que miraría a cualquier sabelotodo borracho. Estaba a punto de meter mi culo en una celda cuando un poli joven se adelantó e intervino. Su nombre era Jimmy Jenter, y era el poli en el Chevy Nova que me había indicado anteriormente que me hiciera a un lado.

            “Oiga, sargento”, dijo. “¿Puedo llevarle a mi oficina y ver si alguien puede pagar la fianza?”.

            El sargento no dijo nada al principio, luego hizo una señal con la mano desdeñosamente.

            “Sí, claro. Sácale de aquí”.

            Jimmy me llevó a una habitación, me dejó hacer una llamada telefónica, y me dio una taza de café. Parecía un tipo muy serio, un poco mayor de lo que aparentaba, pero no estaba enfadado conmigo. Su conducta fue tranquila y profesional. Mientras esperaba a que me recogieran, me contó que era un alcohólico en proceso de rehabilitación y que llevaba sobrio tres años. Recientemente había perdido a su sobrino por culpa de un conductor borracho, lo que debería haberle hecho querer patearme el culo, pero no demostró ninguna señal de enfado.

            “Mira, probablemente nunca te volveré a ver”, dijo antes de que me fuera de la comisaría. “Pero si alguna vez te cansas de vivir así, y quieres hacer algo al respecto, llámame”.

            Me entregó una tarjeta de Alcohólicos Anónimos con su nombre y número de teléfono. Por cortesía, la metí en la cartera, le di las gracias por toda su ayuda, y me fui con mi amigo Joe, que había pagado la fianza

            Hubo consecuencias por el incidente del DeLorean. Me revocaron el permiso de conducir, tuve que pagar una gran multa, y recibí un puñado de publicidad negativa que salió en los titulares internacionales. La otra consecuencia fue un periodo de dos semanas en una unidad hospitalaria de desintoxicación por orden del juez, y algunas reuniones obligatorias en Alcohólicos Anónimos.

Versión de Bob McAdams

(amigo íntimo, guardaespaldas, roadie y padrino de boda de Ace)

(Extraída del libro “Kiss & Tell!”, 1997)

Estaba trabajando en White Plains, Nueva York en el Julian´s Hair Salon (justo enfrente de Sam Ash Music Store). Ace entró en el Salon todo ciego. Quiero decir realmente ciego. Iba de coca, valium y estaba bebiendo (más de lo habitual). Por lo general iba en limusina, pero este día llevaba su DeLorean. No sé cómo llegó a White Plains. Debió haber conducido medio sobrio y se puso realmente ciego en White Plains. Cuando entró en el Salon, empezó a besarme delante de mi jefe y de todos los clientes.

Mi jefe me dijo, “Sácalo del salón, joder. Es una vergüenza. Bájalo a la calle a un bar o algo y vuelve aquí. Tenemos que encargarnos de los clientes. Simplemente sácalo de aquí”.

Bajamos a la calle a un bar local de White Plains, y nuestro amigo Buddy estaba allí. Imaginé que tomaría una cerveza y podría dejar a Ace con Buddy y volver al trabajo. Ace seguía haciendo frecuentes viajes al baño cada vez saliendo con una nueva capa de carne sobre la cara. Se sentó y sacó del bolso (siempre llevaba consigo un bolso de mano) un puñado de valium. Se metió tres o cuatro en la boca dándose una manotada en la cara. Cuando apartó la mano, dos de los valium se le quedaron pegados al maquillaje. Estaba tan colocado que ni se enteró. Así que yo estaba allí sentado mirando a Ace riéndose entre dientes.

No iba a decir nada. Quería ver durante cuánto tiempo podía ponerse en ridículo y también cuánto tiempo aguantarían pegados.

Finalmente, el camarero se acercó y dijo, “¿Qué es eso que tienes en la cara?”.

¿Conoces aquellos caramelos que comías de niño que se pegaban al papel? Pues bien, eso es lo que parecía.

Ace sacó la caja del maquillaje y la abrió para mirarse en el espejo.

Empezó a vocalizar mal, “¿Por qué no me lo dijiste?”.

Dije una respuesta poco convincente, “¡Pensé que lo sabías tío!”. Estaba riéndome por dentro.

Así que de todas formas, él estaba todo ciego. Parecía que cada cinco minutos tropezaba hacia el baño para meterse más droga. Estaba bebiendo cervezas.

Tropezó (Ace nunca caminaba recto incluso cuando estaba sobrio) con una chica que estaba jugando a un video-juego. No la había visto en su vida y se puso detrás de ella y le agarró las tetas. La chica miró abajo hacia esas manos que estaban acariciándola y apretándola y se dio cuenta que no conocía a quien pertenecían estas manos.

Ella tranquilamente dijo, “No sé de quién son estas manos pero no son las de mi marido”. Dio media vuelta y gritó, “Quítame de encima tus manos asqueroso cabronazo. Espera a que mi jodido marido salga del baño. Va a limpiar el suelo contigo”.

Ace replicó, “Si hubiera sabido que eras tan jodidamente fea nunca te habría agarrado las tetas, maldita perra callejera”.

Ella corrió hacia el lavabo de hombres para llamar a su marido.

Yo dije, “Oh nooo. Esto se va a poner feo. Lo sé”.

El marido vino enfurecido del lavabo. Era por supuesto jodidamente enorme. Yo estaba pensando “¡Realmente sabes elegirlos Ace! Esta vez voy a lavarme las manos con esto. Yo no hice nada pero sé lo que va a ocurrir. Ace va a implicarme jodidamente”.

La chica estaba siguiendo al marido, señalando a Ace, contando la historia. Probablemente no tenía que llegar a la parte de  “me agarró las tetas”.

Yo estaba pensando ya está. Nuestro amigo Buddy estaba con nosotros. Pero, Buddy es un enclenque. Buddy no iba a hacer nada. Ace estaba colocado. Definitivamente yo no soy un enclenque pero no es mi jodida pelea. ¿Por qué debería recibir un golpe por Ace?

El tipo se acercó a bambolear a Ace y gritó, “¿Qué cojones le hiciste a mi mujer? ¿Quién mierda te crees que eres?”.

Ace dijo, “Quita de aquí, joder. No te tengo miedo”. Me señaló a mí y dijo, “Mi amigo aquí fue boxeador profesional. No me importas”.

El tipo me miró ferozmente y dijo, “¡Ah sí!”.

Yo dije, “Mira colega. No me importa lo que hagas. Mi amigo está equivocado. Haz lo que quieras. No estoy en medio de este hombre”.

Ace estaba conmocionado. Pero el tipo siguió hablándome a mí ya que yo parecía tener la cabeza en su sitio. De algún modo, estaba empezando a poner orden en el lío cuando Ace interpuso, “¡Estoy en KISS!”. Su habitual estribillo cuando estaba contra la pared.

Sabía borracho, drogado fuera del estupor que este tipo iba a patearle el culo y comprendió que yo no iba a respaldarle esta vez.

Ace se disculpó, “Mira realmente lo siento. Estoy bebido. Esto no debería haber ocurrido. Mira, te invitaré a ti y a tu mujer a una copa, a decir verdad, os invitaré a cenar, ¿si queréis?”.

Resultó que el tipo fue lo suficientemente bueno para comprender que Ace estaba realmente ciego. Ace acabó firmando autógrafos para ellos. Ace siempre llevaba consigo unas veinte fotos de 8×10 en su bolsa.

Después de este fiasco, les dije a Ace y Buddy, “Tengo que volver al trabajo, pero Ace,  ¿Por qué no me das tus llaves? Solo me queda una hora o así de trabajo. Te llevaré a casa cuando acabe”.

Ace estaba realmente, realmente ciego. Ace con voz de borracho insistió, “Noooo. Estoy bien. Puedo conducir”.

Se convirtió en una discusión y yo llevaba fuera del trabajo demasiado tiempo. Estaba harto. Dije, “¿Sabes qué, Ace? Maldita sea, conduce. Quieres conducir, joder. ¡CONDUCE!”.

No podía siquiera ponerse de pie. No había forma de que pudiera incluso meter la llave en el contacto. Imaginé que Buddy sería por lo menos lo suficientemente hombre para cogerle las llaves a Ace. Pero Buddy estaba chispado.

Los dejé para volver al trabajo y el resto de la historia la escuché de Buddy y otra gente incluyendo a Ace (en realidad lo que podía recordar). Buddy subió al DeLorean con Ace. Ace arrancó el coche y condujo unas cinco manzanas. Estaba conduciendo tan ciego que Buddy, comprendiendo que estaba en peligro de morir, saltó del coche en un semáforo en rojo y abandonó a Ace. Eso es probablemente lo que le inspiró el párrafo en la canción Rock Soldiers -

“LOS AMIGOS DICEN QUE ESTARAN CONTIGO. A TRAVÉS DE ESA

ZONA PELIGROSA. PERO CUANTO MAS TE ACERCAS A ESE AGUJERO ARDIENTE.

SABES QUE TENDRAS QUE HACERLO TU SOLO”.

Ace dejó White Plains todo ciego y conduciendo realmente deprisa. Entró en el Bronx River Parkway yendo en DIRECCIÓN CONTRARIA. Entró en los carriles dirección sur conduciendo hacia el norte a140 km/h. Los coches se apartaban bruscamente fuera de la vía. Todavía hoy, no sé cómo no murió nadie. Ace te contará lo mismo.

Ace siempre le decía a todo el mundo, “Tengo un ángel guardián que me cuida”.

Gordon una vez le dijo, “Más vale que tengas cuidado. Algún día, tu ángel guardián puede que esté tomándose un café”.

Finalmente los polis le descubrieron y Ace pensó que estaba en una película de James Bond. Empezó a huir de los polis. Primero había un coche patrulla, dos coches patrulla, después unos diez coches patrulla en persecución de Ace. La velocidad subió a160 km/h. Ace acabó saliéndose de la carretera. Para él, todo fue divertido y un gran chiste. Lo encarcelaron y lo metieron en una pequeña celda.

En lugar de pasar inadvertido Ace estaba mofándose de los polis con sarcasmo, “¡Ehhhhhh! ¡Esto es Mayberry! ¿Donde está Andy?”, seguía diciendo, “¿Donde está Andy y Barney? Me escaparé de esta estúpida prisión”.

Después de que se calmara y durmiera la borrachera y el colocón, firmó autógrafos para todos los polis. Ace no quería que su suegro supiera que se había colocado y fue arrestado pero por culpa de semejante escena que montó en la cárcel, al día siguiente, estaba en primera página del Gannett News y ocupó las primeras planas en las noticias televisivas locales.

En 1983, conducir bajo los efectos del alcohol no era tan serio como lo es ahora. Pero no obstante Ace perdió el permiso de conducir por aquello. Tenía demasiadas DWI’s (conducción bajo los efectos del alcohol) y eso fue la gota que colmó el vaso.

El Coche

El vehículo protagonista de esta historia era el DeLorean DMC-12, un deportivo fabricado por DeLorean Motor Company (DMC). Es conocido como el DeLorean ya que fue el único modelo que fabricó la compañía. El coche se  hizo mundialmente famoso al aparecer en las películas de la saga Regreso Al Futuro. Este llamativo deportivo, característico por sus alas de gaviota y su carrocería de acero inoxidable, se fabricaba en Irlanda del Norte, pero todos salían con el volante a la izquierda, pues iban enfocados al mercado norteamericano. El DeLorean empezó a fabricarse en 1981 y su precio de venta al público era de 25.000 $. A finales de 1982 el fabricante se declaró en quiebra, y en diciembre de ese año se detuvo la producción del deportivo, por lo que solo se fabricaron unas 8.500 unidades durante ese breve periodo de 2 años.

El Bronx River Parkway

El Bronx River Parkway es, como su propio nombre indica, una autovía de unos31 km. de longitud existente al sur del estado de Nueva York. Toma su nombre del cercano río Bronx, que discurre en paralelo. Dicha autovía dispone de 2 o 3 carriles (según el tramo) en cada sentido y pasa por los condados del Bronx y Westchester. Su construcción data de 1907 aunque durante los años ha sufrido muchas variaciones en su trazado, y fue la primera autovía en utilizar una mediana central para separar los carriles de ambos sentidos, la primera autovía que atravesaba un parque y la primera autovía en la que las calles que la cruzaban lo hacían mediante puentes.

Anécdota de Steven DeRosa Rants, fan de KISS

(Extraído de su blog)

Mi primer encuentro personal con Frehley fue en el verano de 1983. Yo era estudiante de instituto en Westchester County y unos cuantos meses antes mis amigos y yo habíamos oído que habían arrestado a Frehley por el ahora famoso caso de conducción bajo los efectos del alcohol en el que se vieron envueltos un DeLorean, el Bronx River Parkway y un par de coches de policía. Siendo fans y aspirantes a músicos en aquel entonces, Gerry Cusack, Frank John Hughes y yo tomamos el autobús nº 20 desde Central Avenue hasta los juzgados de White Plains el día que Ace iba a comparecer ante el juez.

Cuando llegamos, nos enteramos que se había aplazado. El juicio de Ace sería al mes siguiente. Cuando llegó la siguiente fecha, Gerry, Frank y yo estábamos allí de nuevo, pero nos enteramos por uno de los oficiales del juzgado que Ace no aparecería en la sala. El juez había aceptado la petición de juicio a puerta cerrada. Decepcionados, salimosdeljuzgado. Pero yo divisé una limusina al otro lado de la calle y me pregunté si estaría allí para Ace. Decidimos esperar y averiguarlo.

No pasó mucho tiempo cuando apareció una furgoneta dela ABC News.Un cámara salió de la furgoneta junto con un reportero y de repente la puerta lateral del juzgado se abrió. Alguien señaló a la limusina que estaba esperando y por la puerta salió Ace, flanqueado por su abogado y un oficial del juzgado. El cámara le seguía, los reporteros le hacían preguntas y mientras Ace esperaba a que llegase la limusina, me acerqué y le pregunté si podía darme su autógrafo. Dijo, “Claro”. Cogió mi copia de la partitura de su canción Shock Me, que fue la primera canción de KISS en la que cantó la voz solista, y me la firmó. Me la devolvió y mientras se metía en la parte trasera de la limusina, nos hizo la señal del pulgar a mis amigos y a mí antes de marcharse.

“ROCK SOLDIERS”

En 1987 Ace Frehley editó su primer disco en solitario tras dejar KISS, “Frehley’s Comet”, con su propia banda formada por John Regan al bajo, Antong Fig a la batería y Tod Howarth a la guitarra. Uno de los mejores temas del disco, “Rock Soldiers”, narra su loca aventura por el Bronx River Parkway con la policía pisándole los talones y expresa sus sensaciones al recordar el incidente años después:

ROCK SOLDIERS

(Ace Frehley / ChipTaylor )

Fue allá en el verano del ’83 (el año es correcto, pero la época no)

Lo recuerdo bien por una razón     

Estaba escapándome y escabulléndome, bebiendo y conduciendo

Y acercándome más al infierno (estaba jugando con la muerte)

Y el diablo se sentó en el lado del acompañante (en sentido figurado)

De un DeLorean (el vehículo que conducía)

Dijo: Oye Frehley, Frehley

No seas tonto

Ahí fuera hay una vida que robar (le tentó para que cometiera la locura)

Los soldados del rock vienen

Los soldados del rock van

Y algunos oyen el tambor (en alusión a que hay gente que tras varios avisos en la vida, cambian)

Y otros nunca se enteran (pero otras personas siguen haciendo lo mismo y no cambian de actitud)

¡Soldados del rock! ¿Cómo lo sabemos?

ACE ha vuelto, ya te lo dijo (da a entender que salió de aquello y ha cambiado, cosa incierta)

Con un soldado de caballería en el espejo (se refiere a la policía que veía al mirar por el retrovisor)

Y Satán a mi derecha (de nuevo en sentido metafórico)

Fuimos en sentido contrario por una carretera de sentido único

Golpeando todo lo que había a la vista (los otros coches)

Grité, “soy invencible” (se sentía así, por la euforia del alcohol y las drogas)

Decía que estaba por encima de la ley (al ver que la policía no podía darle caza)

Pero lo único que estaba por encima era una mentira

Y ahora me alegro de haberlo visto (cambia el tono, reconoce el error y se arrepiente)

Llamando a los soldados del rock

¡Vosotros! Soldados del rock

Llamando a los soldados del rock

¡Vosotros! Soldados del rock

Los amigos dicen que se quedarán contigo (en alusión a su amigo Buddy, que iba en el coche)

A través de esa zona peligrosa (se refiere a la persecución policial)

Pero cuanto más te acercas a ese agujero ardiente

Sabes que tendrás hacerlo tú solo (al final se quedó solo en el coche, sin su amigo)

Cuando pienso en cómo se me perdonó la vida

De aquel accidente casi mortal  (lo recuerda otra vez, arrepentido y agradecido de estar vivo)

¡Si el diablo quiere jugar a las cartas ahora! (si vuelve a sentir la tentación de cometer una locura)

¡¡Va a hacerlo sin un AS en su baraja!! (da a entender que ha aprendido la lección y ha cambiado)

Sin embargo, el vídeo oficial que se filmó para la canción, además de bastante insípido, solo muestra a la banda tocando el tema en un escenario ante unos 100 cien fans perfectamente formados y con guitarras colgadas (los soldados del rock), y la única alusión o referencia a la historia de la persecución policial que se puede ver en todo el clip son las rayas discontinuas que hay pintadas en el suelo y que la cámara muestra varias veces a toda velocidad, como si de las rayas de la autovía que Ace recorrió durante su fuga se tratara.

Artículo por Maurico Vázquez para KISS Army Spain.

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