ARTÍCULO REVISTA PEOPLE 1980. “KISS Y GENE SIMMONS DE CABEZA LUCHANDO POR SALVAR LA CARA”.

Publicado el: 18/12/2011

KISS Y GENE SIMMONS DE CABEZA EN LOS ’80 LUCHANDO POR SALVAR LA CARA Y UN IMPERIO DE NUEVE DIGITOS.

“Nosotros somos los héroes de la cultura de nuestros días”, alardea Gene Simmons, el bajista de Kiss, escupe-fuego, con su escandalosa boquita. “Cuando la gente habla sobre la música de los años 70, hablan de Kiss.” Simmons podría morderse la lengua por una vez, pero es cierto que ningún otro grupo resumió mejor la escena musical de los años 70. Fue una era conocida por el exceso espeluznante y una fenomenal tasa de crecimiento – y la primacía de los envases exóticos en la realización de la estética. En cualquier caso, ninguna otra banda tiene más que mostrar por su fusión de cosméticos, su pirotecnia, su metal pesado y su aún más pesado merchandising. Los 16 discos de Kiss vendieron 40 millones de copias en seis años y, entre las entradas de conciertos, las tarteras con su logotipo, las máquinas de pinball, los cómics y demás, el gerente Bill Aucoin pone su producto nacional bruto decididamente en más de 100 $ millones al año.

Pero los 70 son historia. La industria de la música, ahora en recesión, está dominada por el naturalismo de bajo coste de la New Wave, y las indulgencias teatrales de Kiss hacen que sus miembros parezcan dinosaurios, a los ojos de los deseosos críticos. Quizás sintiendo el inevitable fin, el primero del cuarteto desertó esta primavera. “Estaba perdiendo el verdadero yo en alguna parte”, explicó el batería Peter Criss, de 34 años, “y eso me asustó.” Para los alumnos de Kiss hay, por supuesto, un dividendo añadido a los años de cubrimiento cosmético fanáticamente vigilado. Criss se marchó en el anonimato y puede gastar sus indudables millones en un tipo de intimidad que no está disponible para otras estrellas del rock (como su colega y batería Ringo Starr).

Sin embargo, es más fácil imaginarse por qué Criss saltó en paracaídas en lugar de determinar si abandonaba un barco que se hundía. Es cierto que el último LP de KISS, UNMASKED, se ha estancado en las listas de EE.UU. después de dos meses, sin embargo y significativamente, Criss decidió no vender su porcentaje de acciones. Kiss ahora vende más discos en el extranjero que en los EE.UU., y las filiales suplen a la original: se están considerando un programa de dibujos animados para los sábados por la mañana, una línea de maquillaje y los inevitables vaqueros. Criss no solo retuvo una parte de todo ello, sino que también estuvo activamente implicado  mientras el grupo audicionaba a 2.000 aspirantes a reemplazarle. El ganador, Eric Carr, de 27 años, es un neoyorquino al igual que sus tres compañeros: Simmons, de 31 años (este mes), y los guitarristas Paul Stanley, de 28 años, y Ace Frehley, de 29. Mientras hacían las maletas (“Kiss viaja con tanta gente, que podríamos ser un país”, dice Stanley) la semana pasada para una gira por Europa, el cuarteto se quitaba las máscaras para el editor asistente de la revista “PEOPLE”, Fred Bernstein.

Gene Simmons, el bromista

Sólo hace un año, cuando Simmons se deleitaba con su “primera relación de verdad hasta ahora” con Cher. Ahora es sumamente feliz con Diana Ross, de 36 años. “Vives y aprendes”, dice Simmons de su ruptura con la ex de Sonny Bono y Greg Allman. Trató de vivir con Cher en Malibú, pero nunca se adaptó a California, porque “hay algo enfermo en ver a Santa Claus con pantalones cortos”. Tampoco sabe conducir. Cuando Cher fue boicoteada en su esfuerzo por comprar un piso en Nueva York, Gene fue a los de Apple, en donde convenció a los propietarios de otro edificio de apartamentos para que le dejaran construir un ático con paredes de vidrio en el tejado – donde aún espera que Cher se quede en sus visitas el East. “He utilizado mi mejor Inglés”, explica, “y les dije que odio a las estrellas de rock drogadictos que usan maquillaje.”

Irónicamente, fue Cher quien presentó Gene a su vieja amiga, Diana, en la casa de Ross en Nueva York, el verano pasado. Hace tres meses Gene siguió a Diana (divorciada del manager de rock Bob Silberstein) a Las Vegas, donde jugaron  después de su show en el Caesars Palace. También han estado juntos en Colorado (donde Diana grabó un especial de Bob Hope) y en su casa en Martha’s Vineyard. Aún así, Gene dice de Cher, “Vamos a conocernos más.” Como para demostrarlo, está terminando su ático con las extravagantes especificaciones de ella, incluyendo lo que él describe como puertas “Mesopotámicas” y columnas dóricas en el  vestíbulo principal con espejos. Mientras tanto, Gene vive con Diana y sus tres hijas, pero Cher no es celosa. El mes pasado viajó a Nueva York para acompañar a Diana a un ensayo de KISS (“Ella se ha convertido en nuestro mayor fan”, afirma Gene). Pero él no va a salir en público con las dos mujeres, porque “eso sería dar cancha para los comentarios de todos.” Simmons es reacio a hablar de su relación con Ross porque “la última vez, se dañó a la banda por culpa de toda la publicidad.”

Hijo único, Simmons nació en Israel, pero llegó a Nueva York a los 9 años de edad, cuando sus padres Húngaro-Judíos se separaron (Gene recientemente compró una casa en Israel para su padre, que es carpintero, a quien no ha visto en 22 años). La madre de Gene, Florence, una superviviente de los campos de concentración, encontró trabajo en una fábrica de ropa, mientras Gene aprendió inglés tan rápido que publicó sus propias revistas de ciencia ficción en la escuela secundaria. (Ahora habla hebreo, alemán, húngaro y vulgar.) Cumpliendo una promesa a su madre, Gene terminó el Richmond College en Staten Island, y luego enseñó Inglés en la escuela de grado durante seis meses en el Harlem Español. Pero, frustrado – “No importa lo buenas que fueran las lecciones, los niños no aplaudían” – se cambió el nombre de Klein a Simmons (por la actriz Jean), y montó una banda al conocer a Paul Stanley. Entonces se reclutó a los rockeros locales Criss y Frehley a través de anuncios clasificados en 1972 y 1973, y Kiss estaba en la carretera.

Con un calendario de gira de cinco meses al año, Simmons afirma que el número de sus hazañas sexuales supera las mil (la mayoría con el maquillaje puesto), y no planea calmarse. “Soy egoísta y me aburro fácilmente”, dice. Piensa que su encanto es que “a las mujeres les gustan los hombres que hablan en plan guarro”, pero a sus jóvenes seguidores les interesará saber que Gene últimamente ha llevado un corrector dental para enderezarse los dientes. En cuanto a otros intereses, juega al tenis con Stanley (“Le doy una paliza”), pero evita a otros rockeros porque “la mayoría son idiotas.” El autodenominado “egocéntrico” del grupo, Simmons lleva pantalones de cuero y camisas de seda, y por ahora descarta el matrimonio y los niños. “Si hubiera una prueba del marido”, admite, “puede que no la pasara.” Diagnóstico de su compañero de banda Frehley: “El sexo es su debilidad.”

Eric Carr, el novato

Hace tres meses, recuerda Carr, el nuevo batería de Kiss: “Estaba realmente al final”. Después de 10 años con la misma banda de clubs de Nueva York, Eric dice, “Estaba  justo en el punto en el que no creía que tuviera la energía para empujar más”. Aún así, Eric envió una cinta demo y una biografía “escrita con dos dedos”. Carr no tiene un porcentaje todavía, pero su sueldo de primer año, de acuerdo a Gene, “es  enormemente grande, de seis cifras. Él no pidió nada”, agrega Simmons, “él sólo quería tocar”.

Nacido en Brooklyn, Carr comparte un apartamento allí con su novia desde hace cuatro años, algo parecida a Donna Summer, que canta con una banda de New Wave en Long Island. Eric espera mantener su estilo de vida relajado, que incluye beber 7 & 7s y ver dibujos animados los sábados por la mañana. No es que tenga mucho tiempo. En menos de un mes Carr tuvo que dominar el repertorio de Kiss en la gigantesca batería de Criss y desarrollar un personaje en el escenario. Se retiró la cara felina de Criss. “Me convierto en el zorro”, dice Carr, “porque soy astuto.” Además de los ajustes de vestuario (tiene un collar de piel real), se tardó más de 60 horas en  diseñar el maquillaje que Carr todavía está aprendiendo a ponerse. Incluso tuvo que teñirse el pelo de negro azabache para eliminar su color original. “La presión es alta,” reconoce, “pero cuanto más hago, más me meto en ello.” Su nuevo colega Frehley observa: “No creo que Eric sepa donde se ha metido”.

Paul Stanley, el despilfarrador

“Cuando conocí a Gene, pensé que era pomposo y obstinado”, recuerda el guitarrista Stanley. Pero con su1,80 m., incluso sin los tacones de ocho pulgadas de lentejuelas que lleva en el escenario, Paul apenas se siente eclipsado. “Estar en Kiss”, insiste, “es como ser un artista en solitario – todos podemos dar nuestras patadas.” Stanley salió con la hermana de Cher, la ex-actriz de culebrones, Georganne (Hospital General) LaPiere, mientras que Gene salía con Cher. Paúl, un nativo de Queens, cuyo nombre real es Stanley Cisen, también afirma su individualidad llevando un aro de oro en la oreja izquierda, un reloj Rolex con diamantes incrustados y “armarios llenos de ropa. Para mí no hay nada de romántico en ser un artista muerto de hambre.”

Él no tiene que preocuparse. Paul va de tiendas (una reciente adquisición: una lámpara Tiffany de 60.000 $), le gusta el sushi (“la carne roja me vuelve perezoso”) y las discotecas. Su  nuevo e inmenso duplex en el East Side de Manhattan, todavía se está decorando, aunque la bañera de hidromasaje Jacuzzi ya está allí. Tiene capacidad para seis personas, dice, “si son verdaderos buenos amigos.” Lo único que Paul trajo de su antigua casa fue la cama “porque tiene un montón de buenos recuerdos”. En ese apartamento, un vecino lo demandó por poner la música demasiado fuerte, pero la mayoría de las noches Paul ve reposiciones de Mary Tyler Moore, o se da una vuelta  con su Mercedes burdeos de3 a8 a.m. No le importan las citas a ciegas (“Si tus amigos te conocen, saben lo que te gusta “), pero se queja de que las chicas esperan a alguien más raro. “En el fondo,” dice, “todavía somos chicos normales”.

Ace Frehley, el papá

“Ace juega a ser mucho más tonto de lo que es,” se permite Simmons, pero como un niño, el guitarra solista de Kiss no se preocupó mucho por la educación. “Mi banda era la más dura del barrio”, recuerda el nativo del Bronx, Paul Frehley. “Nos fuimos a cazar con arcos y flechas en el parque. Un par de mis amigos murieron de sobredosis. Otro se ahorcó en la cárcel.”

Mientras habla, Ace camina por su mansión de Connecticut. La chimenea está decorada con 20 toneladas de cuarzo de Arizona. Hay máquinas de discos raros de los años 40 y una colección de 125 guitarras en la sala de ensayo. “Algunas de ellas,” dice, “valen muy poco dinero”. Fuera hay un Mercedes, un Cadillac y Corvette. En el dedo tiene un anillo de 38 diamantes que pone “ACE”, un regalo de Navidad de su esposa Jeanette, con la que lleva cuatro años.

El plato fuerte de sus cuatro acres y medio es el modernísimo estudio de grabación que Ace ha construido, parecido a un bunker, en la colina de detrás de su casa. “Simplemente invertí medio millón de dólares en ello”, dice. La idea es que Kiss grabe allí, de modo que Ace pueda pasar más tiempo con Jeanette y su hija de meses de edad, Monique (Ace casi vetó el nombre porque “es demasiado difícil de deletrear”). “Me siento culpable por irme de gira”, dice, señalando que las groupies “son un riesgo profesional”.

A pesar de que tiene dos criadas, Jeanette todavía cocina lo favorito de Ace, como espaguetis. Por la noche juegan a Yahtzee o Othello (por lo general él gana). A veces, Ace se queda en Nueva York en su apartamento o sale con pesos pesados del mundo del espectáculo como John Belushi (“Una noche él abrió su bar privado para mí y nos emborrachamos”). Pero es tan feliz trabajando en uno de los helicópteros a radio control que vuela en la parcela o pescando en la laguna privada que acababa de llenar de lubinas.

Su álbum en solitario fue el único de los cuatro cortes de Kiss en 1978 en generar un single de éxito, New York Groove, y ahora Ace, un metalúrgico pesado de primer nivel en la guitarra, se afirma más en la banda. “Estoy empezando a salir de mi caparazón,” dice, “y voy a hacerme más fuerte”. ¿Está preocupado por el sustituto de Criss? “No sé cómo reaccionarán los fans por el nuevo batería, pero tengo los dedos cruzados”.

No importa lo popular que Carr demuestre ser, el realismo conciso del nuevo rock podría significar la disminución de evasión recargada y la muerte de Kiss. Pero, vosotros, padres de ahí fuera que estáis hartos de dar billetes de 10 $ para los conciertos y discos de Kiss, es demasiado pronto para tener esperanzas.

Artículo original de la revista People (el 18 de Agosto de 1980, Vol. 14 No. 7)

Traducción por Fernando Martínez para www.kissarmyspain.com

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